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Mostrando entradas de octubre, 2007

EDV 5: En la inmensidad de la sala...

En la sala no se oía más que el repicar de la lluvia en los cristales. Al fondo titilaban las tenues luces de unas velas en la que antaño fue el salón principal de una próspera comunidad. O eso se podía deducir de los tapices, ahora sucios y enmohecidos, que decoraban las paredes. Fuera quizás era de día, pero la suciedad en las ventanas no dejaba entrar luz alguna. Grandes columnas sostenían la impresionante bóveda, estaban talladas con distintas figuras y aunque ahora estaban gastadas y raídas todavía podían apreciarse historias en ellas, estatuas rotas decoraban los bordes y al fondo el trono, donde se sentaba el señor y desde donde gobernaba el pueblo. Al lado del trono estaban las velas. Al acercarse podía uno observar que alguien estaba sentado en el desvencijado trono. Las manos reposaban en su regazo, tenía la cabeza agachada y cubierta con una capucha, respiraba con dificultad. Se diría que estaba dormido. Un trueno retumbó en el cielo, pero en la sala no asomó luz aunque las ...

EDV: El Inicio del Fin

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Los cuatro jinetes del Apocalipsis , de Alberto Durero El fin del mundo no tardaría en llegar. Las legiones infernales, y sus homólogas, las legiones celestiales ya preparaban sus armas. Hacía 6666 años de la última gran batalla. En esta batalla se decidió el transcurrir de todo lo existente pero ahora… las legiones infernales bramaban por salir del Infierno, donde los celestiales les enviaron hacía tanto tiempo, y en su bramar, clamaban venganza. Durante esos 6666 años, los cuatro jinetes del Apocalipsis: Hambre, Guerra, Muerte, (y el más temido) Peste se habían estado preparando para la gran batalla. Hambre, Guerra y Muerte eran muy optimistas. En su pensamiento sólo había sitio para la victoria. Y era lógico, porque el perder no significaría más que volver al infierno, y era un pensamiento insoportable pero… ganar… ganar significaría dominar lo existente: miles de almas, las vivas en la tierra y las vivas en el cielo serían suyas, y el imperio de maldad del gran Rey de las Tiniebla...