EDV 5: En la inmensidad de la sala...
En la sala no se oía más que el repicar de la lluvia en los cristales. Al fondo titilaban las tenues luces de unas velas en la que antaño fue el salón principal de una próspera comunidad. O eso se podía deducir de los tapices, ahora sucios y enmohecidos, que decoraban las paredes. Fuera quizás era de día, pero la suciedad en las ventanas no dejaba entrar luz alguna. Grandes columnas sostenían la impresionante bóveda, estaban talladas con distintas figuras y aunque ahora estaban gastadas y raídas todavía podían apreciarse historias en ellas, estatuas rotas decoraban los bordes y al fondo el trono, donde se sentaba el señor y desde donde gobernaba el pueblo. Al lado del trono estaban las velas. Al acercarse podía uno observar que alguien estaba sentado en el desvencijado trono. Las manos reposaban en su regazo, tenía la cabeza agachada y cubierta con una capucha, respiraba con dificultad. Se diría que estaba dormido. Un trueno retumbó en el cielo, pero en la sala no asomó luz aunque las ...