EDV: La despedida

- Bueno, se acabó, ha estallado finalmente la guerra-
El dragón lo dijo como si nada, como si una guerra no tuviese importancia. Pero sí la tenía, y aunque en su voz no se notó el menor indicio de angustia, el pequeño hobbit vio en los ojos de su amigo la tristeza.
- Pero tú no irás ¿verdad? – Replicó el mediano. Aunque sabía cual iba a ser la respuesta.
El dragón no contestó inmediatamente, giró su cabeza para contemplar el hermoso valle que se extendía bajo el risco en que se encontraban, y el sol iluminó sus hermosas escamas plateadas.
- Claro que iré. – Respondió con un hilo de voz – No puede ser de otra manera.– Suspiró. Lo dijo más para convencerse a si mismo que para aclarárselo al hobbit. Y entonces cerró los ojos y bajó abatido la cabeza.
- No debes ir. Tú no eres un guerrero, eres inteligente y en la guerra corres el riesgo de morir. Tu clan, y por lo tanto todo este valle perdería un valioso miembro.
El gran dragón giró su cabeza y miró a los ojos a su amigo. No había pesar en su mirada. El hobbit vio orgullo y valor en los carmesíes ojos de la criatura.
- ¡No voy como guerrero! Dirigiré las tropas. Y mediante hechizos los generales haremos a nuestras tropas las más fuertes. Necesitan mi magia.
El mediano se levantó y sacudió sus pantalones como para quitar el polvo.
- Bueno. Supongo entonces, que esto es una despedida. – lo dijo como el que comenta el tiempo que hace.
- Sí. – Al hobbit le pareció durante un instante que la voz de su amigo denotaba tristeza. Pero no estaba seguro.
- Te echaré de menos – El mediano ya no podía aguantar más y rompió a llorar. Se dio la vuelta y echó a correr por el antiguo bosque que rodeaba el valle. Corrió durante varias horas, sin mirar atrás, mientras lloraba por la separación. Sabía que no volvería a ver a su amigo. Las guerras entre dragones podían durar siglos. Y él no viviría tanto.
- Y yo a ti. – Suspiró el dragón. – Y yo a ti… - Desplegó sus alas y se alejó planeando de la roca en la que vería por última vez a su gran amigo.
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