La Química de las Palabras
Hacía poco que Argeme se había mudado de ciudad. Llevaba allí poco tiempo, pero le gustaba esa nueva libertad. Había alquilado un piso ella sola y por eso caía en la nostalgia a veces, pero en general estaba muy contenta. La oportunidad en el nuevo trabajo que tenía era muy buena, y durante los últimos años en su pueblecito natal, siempre había deseado emprender una aventura de ese estilo. Después de todo, se había esforzado mucho estudiando por las noches para poder dedicarse a lo que ella quería. Le gustaban mucho los niños, y había conseguido trabajo en una guardería buenísima en una ciudad no muy lejos de su pueblo. No cobraba mucho, pero tenía una libertad que hacía tiempo que no tenía, ya casi se había olvidado de lo libre que podía ser. Sus últimas experiencias con chicos y con la gente del pueblo la hastiaban cada vez más, y cuando le surgió la oportunidad de irse, y volver cólo cuando ella quería le hizo sentir una tremenda liberación. A veces se sentía sola, sí, como e...